01 julio 2010

Pat, pat, pat, mi pochoquito

Amigo, dejaste este mundo hace ya varios meses, una eternidad para mí, pues tuve que rearmar mi vida sin estar a tu lado, sin sentirte por las mañanas, sin salir juntos de paseo como acostumbramos hacer por hermosos 16 años.

Te extraño como el primer día desde tu partida. No hablo mucho para no parecer loco, pero en mi blog puedo decir lo que quiera y por eso lo repito y te grito este post: ¡Cuánto me gustaría que estés aquí!

09 junio 2010

Ya son 365 días

Me miras con tus ojos que gritan amor. Me abrazas con una infinita ternura. Posas tus brazos en mi cuello y jalas para que todos sepan que soy de tu propiedad. Tus manos tantean mi rostro cada vez como la primera vez. Eres de sonrisa fácil y muestras orgulloso tus dientes como sinónimo de felicidad. Lloras a veces pero siempre con razón. Tus cachetitos inflados son producto del gusto por "la buena papa", igual que tus padres y tus abuelos.

No te das con cualquiera pero nunca rechazas. Cuando te digo "dámelo" me entregas lo que tengas en las manos sin oponer resistencia, pues sabes que es la forma más facil de volver a tenerlo. Caminas con gracia, con decisión, con una meta clara. Apenas caes intentas levantarte, y si no hay dónde apoyarse insistes hasta lograrlo.

Duermes sin cerrar del todo tus ojitos, como si no quisieras perderte nada de lo que ocurre en este mundo del que formas parte. Y a pesar de eso, sueñas. Yo se que sueñas por que los manos en el aire te delatan. ¡Tan chico y ya roncas!

Por las mañanas me haces cariño y balbuceas palabras: "papá", "tete", "gú", "tá" y otros sonidos que resultan tan característicos de tu personalidad. Y antes de dormir, las pocas veces que nos vemos, bailas con cada música que suene y nada logra llamar más tu atención que los comerciales del televisor. Nada de monitos, nada de películas. Sólo comerciales, algo de noticias y extrañamente, las carreras de Fórmula Uno. ¡No te olvides del fútbol! ¿Veremos juntos el mundial con la camiseta de Chile que te regalé?

Hijo. Sebastián, hoy cumples un año desde que saliste del vientre de tu madre. Fue una celebración pequeña pero emotiva. Estuve ausente para el momento en que te cantaron "cumpleaños feliz", pero antes me preocupé de dejar todo listo para la celebración.

Hijo. Sebastián, te quiero desde mucho antes de nacer y en tu primer cumpleaños (y por los próximos) te lo digo y vuelvo a repetir: te quiero, te quiero mucho mi guatón regalón.

26 mayo 2010

El poder de la acción y reacción

Hay personas que viven con una especia de "síndrome del bombero", que descansan tanto en sus aptitudes, que sólo reaccionan y ponen lo mejor de si ante situaciones límite. De otro modo, lo humano, el talento, la capacidad y la genialidad no aparece.

04 abril 2010

Aprendizaje (frases que explican lo que hago)

Últimamente me ha costado encontrar espacios de concentración para escribir en este público diario de vida. No es por falta de ideas, ya que estas están atiborradas en mi cabeza... más bien se debe al respeto que le doy a cada cosa que redacto.
Si se trata de algo que no me importa recordar, que no dice "nada" para mi futuro Alzheimer (jajajaja), lo dejo pasar. O a veces es el pudor a que otros lean lo que estoy pensando. Y la gran mayoría de las veces es por la única razón de no tener el tiempo para digerir antes de escribir.
Estaba pensando en esto cuando decidí largarme a postear este fragmento, para recordarme algunas frases que están siendo guías para encaminar mis pasos:

23 febrero 2010

Tiempo para lo importante (lo aprendido en estas vacaciones)

Cada vez hay menos tiempo para escribir. Tengo 10 minutos, a lo más quince. Es que con tanta pega, un hijo de meses, una esposa con la que deseo compartir más tiempo de calidad y el centenar de cosas pendientes, estos minutos se tornan escasos y, por ende, valiosos.

De vez en cuando repaso todo lo escrito en este viejo y querido Blog, tan lejano a Facebook, tan distante de Twitter, tan obsoleto para muchos que migraron hacia nuevas tecnologías web 2.0 dejando abandonada su bitácora de vida. Y en ese repaso me pregunto "¿Cuántos minutos hay invertidos acá?". Tantas historias, tanta memoria depositada en algún lugar de la blogósfera para que tanto amigos, conocidos como extraños, puedan toparse con pensamientos transformados en letras, puntos y una que otra imagen.

Ayer actuó el Coco Legrand en Viña y me acordé en una conversación que tuve con él por mi rabajo, a principios del 2009, que me dijo algo que repitió sobre el escenario: "Nunca tenemos tiempo para nada. Vivimos tan ocupados. No nos alcanza el tiempo". Me dolió haberlo escuchado hace un año atrás y recién ahora quedarme pensando en ello.

Quizá por eso me "hice" de estos 15 minutos. Y no sólo eso. Contacté a viejos amigos y el universo quizo que todos estuviesen de acuerdo en juntarnos una vez por semana a pichanguear. Ya armé el equipo. Ahora me falta lograr un estado físico menos deplorable.

Como aún no tengo la vida resuelta (hay quienes piensan que tengo más dinero del que realmente tengo y la verdad es que están muy equivocados. Tengo muy poco. Como no lo persigo, hago muchas cosas que me dejan otras cosas que si persigo... pero no viene al caso hablar de eso ahora) entonces no puedo dedicarme por completo únicamente a las cosas que realmente importan, pero un par de horas a la semana si puedo y quiero hacerlo.

Quizá este año tuve las vacaciones más extrañas de mi vida: no salí de Santiago, vi las temporadas 1 y 2 de Lost, discutí y me reconcilié tres veces con mi esposa, admiré tanto a mi hijo que podría describirlo en detalle y sin errores, casi no compartí con mi venerada madre (en la playa ella, feliz), con pocas lucas disponibles para hacer locuras, un poco melancólico y otros días somnoliento, y com visitas periódicas al dentista (¡por fin tengo mi plano de relajación!).

Casi tres semanas extrañas, ya que a pesar del pobre panorama, de algún modo me liberé y me reconcilié con ciertas cosas que creí perdidas. Como este encantamiento por escribir en mi blog. Como el querer planificar la estrategia del equipo antes de cada pichanga.

No sé si sea el inicio de una nueva etapa. Más bien es el reencuentro con una que me trae recuerdos placenteros que quiero volver a repetir, sin culpa. Volver a tener tiempo para hacer las cosas que a uno le importan y que muchas veces no tienen sentido para el resto.

Ahora apagar el Netbook y sentarse en la terraza a leer el diario de hoy junto a una Coca Cola con harto hielo. Son las siete de la tarde. A las nueve las noticias, los goles y a las diez el festival. Si está fome dormir temprano para despertarse un rato de madrugada. Quizá leer algo. Quizá mirar a Pamela dormir. O quizá esperar el amanecer.