13 mayo 2009

Tranquilo papá

A 4 semanas del "Gran Día" no oculto los nervios de ser papá de un varoncito. ¿Cómo pasamos de 9 meses a uno? ¡No queda nada!

Es una emoción contenida y natural, donde la atención está en ella más que en él, como debe ser. Sé que miles como yo son padres a cada minuto en el mundo de igual cantidad de guaguas que llegan al planeta tierra a escribir su destino, pero es imposible no sentirse "especial".

Mi madre me tuvo cuando ya vivía más allá de las cuatro décadas, tras haber superado 3 meses en coma debido a una operación mal realizada, y tras dos años de pololeo y posterior matrimonio con mi padre que, tras enviudar, vio en mi madre una nueva oportunidad de amar.

No tenía por dónde!!!!! Pero llegué y, a través de mis 36 años de vida, soy capaz de permitir la llegada de un nuevo ser. ¿Cómo no sentirse especial?

Quedan 4 semanas para que con Pamela, mi esposa, revisemos los últimos detalles de nuestras historias, cerremos algunos capítulos y nos presentemos frente a este hijo como unos padres hechos y derechos, capaces de apoyarlo en su crecimiento.

En el vientre de Pamela está nuestro hijo. En mi estómago, en cambio, sólo hay nervios y ansiedad por escuchar ese primer llanto que te grita bien fuerte "AQUÍ ESTOY... LLEGUÉ!

12 mayo 2009

La verdad de Meyer y Publimetro

Desde septiembre del año pasado que circulan rumores de todo tipo en torno a qué pasó con DiarioPyme (mi empresa) y Publimetro... ¿se vendió el 100%? ¿Ahora soy millonario? ¿Lo vendí quebrado? ¿Es un bluff?

La verdad es una: tras intensas pero interesantes negociaciones la empresa que formé desde mi peza el año 2001 con una inversión de $400 mil pesos, SI vendió el 40% de su propiedad a Grupo Metro Internacional, dueña de Publimetro en 21 países.

Esto se transformó en un hito muy especial para mí, pero aún más heavy para el mercado. Son varios los llamados de amigos felicitándome, un grupo no menor de actores relevantes de la sociedad también han tomado contacto para dar su aprobación, colegas profesores de la Unab (donde estudié) no escatiman en halagos y, quizá lo que más agradezco, es la serie de personas que estuvieron desde el inicio conmigo también se alegraron.

¿Por qué cuento todo esto? Más que por "la quebrá", acá me resulta relevante dar un mensaje real de que "SE PUEDE", que con nada podemos hacer mucho, que emprender no es fácil ni imposible.

La vida sigue. Los desafíos son hoy mayores. Las cosas que me importan están en casa. Duermo sin pastillas y despierto sin alarma. Me gusta más que nunca la lluvia. Estoy más cerca que nunca de mis amigos de infancia. Soy el mismo ciudadano llamado Leo Meyer...