26 mayo 2010

El poder de la acción y reacción

Hay personas que viven con una especia de "síndrome del bombero", que descansan tanto en sus aptitudes, que sólo reaccionan y ponen lo mejor de si ante situaciones límite. De otro modo, lo humano, el talento, la capacidad y la genialidad no aparece.

04 abril 2010

Aprendizaje (frases que explican lo que hago)

Últimamente me ha costado encontrar espacios de concentración para escribir en este público diario de vida. No es por falta de ideas, ya que estas están atiborradas en mi cabeza... más bien se debe al respeto que le doy a cada cosa que redacto.
Si se trata de algo que no me importa recordar, que no dice "nada" para mi futuro Alzheimer (jajajaja), lo dejo pasar. O a veces es el pudor a que otros lean lo que estoy pensando. Y la gran mayoría de las veces es por la única razón de no tener el tiempo para digerir antes de escribir.
Estaba pensando en esto cuando decidí largarme a postear este fragmento, para recordarme algunas frases que están siendo guías para encaminar mis pasos:

23 febrero 2010

Tiempo para lo importante (lo aprendido en estas vacaciones)

Cada vez hay menos tiempo para escribir. Tengo 10 minutos, a lo más quince. Es que con tanta pega, un hijo de meses, una esposa con la que deseo compartir más tiempo de calidad y el centenar de cosas pendientes, estos minutos se tornan escasos y, por ende, valiosos.

De vez en cuando repaso todo lo escrito en este viejo y querido Blog, tan lejano a Facebook, tan distante de Twitter, tan obsoleto para muchos que migraron hacia nuevas tecnologías web 2.0 dejando abandonada su bitácora de vida. Y en ese repaso me pregunto "¿Cuántos minutos hay invertidos acá?". Tantas historias, tanta memoria depositada en algún lugar de la blogósfera para que tanto amigos, conocidos como extraños, puedan toparse con pensamientos transformados en letras, puntos y una que otra imagen.

Ayer actuó el Coco Legrand en Viña y me acordé en una conversación que tuve con él por mi rabajo, a principios del 2009, que me dijo algo que repitió sobre el escenario: "Nunca tenemos tiempo para nada. Vivimos tan ocupados. No nos alcanza el tiempo". Me dolió haberlo escuchado hace un año atrás y recién ahora quedarme pensando en ello.

Quizá por eso me "hice" de estos 15 minutos. Y no sólo eso. Contacté a viejos amigos y el universo quizo que todos estuviesen de acuerdo en juntarnos una vez por semana a pichanguear. Ya armé el equipo. Ahora me falta lograr un estado físico menos deplorable.

Como aún no tengo la vida resuelta (hay quienes piensan que tengo más dinero del que realmente tengo y la verdad es que están muy equivocados. Tengo muy poco. Como no lo persigo, hago muchas cosas que me dejan otras cosas que si persigo... pero no viene al caso hablar de eso ahora) entonces no puedo dedicarme por completo únicamente a las cosas que realmente importan, pero un par de horas a la semana si puedo y quiero hacerlo.

Quizá este año tuve las vacaciones más extrañas de mi vida: no salí de Santiago, vi las temporadas 1 y 2 de Lost, discutí y me reconcilié tres veces con mi esposa, admiré tanto a mi hijo que podría describirlo en detalle y sin errores, casi no compartí con mi venerada madre (en la playa ella, feliz), con pocas lucas disponibles para hacer locuras, un poco melancólico y otros días somnoliento, y com visitas periódicas al dentista (¡por fin tengo mi plano de relajación!).

Casi tres semanas extrañas, ya que a pesar del pobre panorama, de algún modo me liberé y me reconcilié con ciertas cosas que creí perdidas. Como este encantamiento por escribir en mi blog. Como el querer planificar la estrategia del equipo antes de cada pichanga.

No sé si sea el inicio de una nueva etapa. Más bien es el reencuentro con una que me trae recuerdos placenteros que quiero volver a repetir, sin culpa. Volver a tener tiempo para hacer las cosas que a uno le importan y que muchas veces no tienen sentido para el resto.

Ahora apagar el Netbook y sentarse en la terraza a leer el diario de hoy junto a una Coca Cola con harto hielo. Son las siete de la tarde. A las nueve las noticias, los goles y a las diez el festival. Si está fome dormir temprano para despertarse un rato de madrugada. Quizá leer algo. Quizá mirar a Pamela dormir. O quizá esperar el amanecer.

22 enero 2010

Te dejo en Paz


¿Han leído “Larga Vida”? (Aguilar, 2004), de Sergio Paz, un colega periodista que partió su labor como columnista de la conocida “Zona de Contacto” de El Mercurio, junto a nombres como Nicolás Copano y Sergio Gómez.

Se trata de una recopilación de crónicas, entrevistas y artículos indefinidos que Paz escribió entre los años 1992 y 2003, publicados en importantes publicaciones nacionales como Revista Capital, Paula, Revista del Domingo y otras.

Gracias a esta recopilación, los que aún no conocen a este particular cronista nacional pueden fascinarse con una pluma única, con vértigo, información y altas dosis de humor sarcástico. Y quizá sin proponérselo, devela importantes historias de emprendimiento contada por sus propios protagonistas, con datos que muchas veces son puestos en duda por el entrevistador con inteligencia.

Desde la fortaleza mental del “Tiburón” Contreras, hasta el profesionalismo de Don Francisco. Desde el olvidado “Profeta de Pelequén” que tuvo hasta 7 esposas en el Chile del siglo pasado hasta un desconocido recolector de meteoritos, otro rompedor de olas y un inglés que pasó por Chile en su travesía de cruzar el mundo en un auto artesanal.

Pero quizá sea uno de los puntos más altos la historia de un abuelito francés que a sus veinte años hizo votos de pobreza y castidad, y se puso a recorrer el mundo… ¡a pie! Esto recuerda de las capacidades del ser humano cuando existe convicción, certeza en los objetivos y, por qué no decirlo, algo más que un poco de genialidad.

Quisiera rescatar algunos extractos de la conversación de Sergio Paz con Roberto Bolaño, Alejandro Jodorowsky, con un reciente Álvaro Ballero ganador del reality, la experiencia de vivir un día en un Spa con depilación incluida, y más. Mucho más. Son 300 páginas de alto valor para conocer Chile de norte a sur pero también ciudades como Chicago y Beijing, para conocer chilenos y extranjeros que se entregan a una conversación dinámica y cautivadora.

Hoy Sergio Paz sigue haciendo de las suyas en más de 5 revistas nacionales, siendo su columna más conocida “Déjenme en Paz” que aparece cada viernes en Wikén de El Mercurio. Sergio no es historia, está más activo que nunca y este libro permite saldar una deuda para todo aquél que desconoce su estilo. Probablemente si más periodistas y cronistas mantuvieran un estilo tan dinámico y entretenido en sus trabajos periodísticos, habría más chilenos interesados en leer.

13 enero 2010

¡Qué agradable!

Copiapó no es de las ciudades más hermosas de Chile, pero ocurre que sin importar el lugar, paso por un momento extremadamente agradable.

Luego de dar una charla ante un centenar de empresarios de la región de Atacama y de un almuerzo contundente, gentileza de los organizadores del evento que me trajo hasta acá, me puse a caminar por el centro de Copapó.

Tras 20 minutos me convencí que todo es más caro que en Santiago y que aparte de una exposición de pinturas maravillosas de Olga Feliú (¿Alguien la conoce?), no hay nada que recorrer.

Entonces me fui a la plaza de armas de acá y resultó ser la típica de todos los pueblos: grande, rodeada de la catedral, el correo, la casa de cultura y algunos locales comerciales.

Y justamente bajo la casa de cultura hay un pequeño solar silencioso, escondido, de temperatura agradable y con un local bien atendido. Me senté y pedí una limonada. Exquisita.

Medité en cosas de la vida y emprendí camino al otro extremo, donde decía "Helados Artesanales". Por $800 compré una senda porción de helado de canela en vaso. Me senté en la plaza y me puse a mirar a los copiapinos pasar de allá para acá.

Entremedio una llamada de Perrín (grande Perrín) invitándome para celebrar el año de su hijo (grande cachorrín) este 23 de enero. No hablaba con él hace meses, así que fue una grata sorpresa escucharlo estando tan lejos de Santiago, aún cuando sea por el día.

Ya son las 17:30 y a las 18:00 debo juntarme con una persona que me lleva al aeropuesto y de ahí a la capital otra vez. Pero antes, me vine a otro espacio escondido de Copiapó a tomar un jugo de arrope (sic) bien helado y escribir estas lineas.

¡Qué agradable!